CUANDO
AYUDAR INCOMODA
El
incomodo espejo del acompañamiento empresarial.
"No
vine a imponer, vine a acompañar. Pero en muchas empresas, lo que más molesta
no es el fracaso, sino el espejo que uno sostiene para mostrarles lo que no
quieren ver."
Introducción: Acompañar no es
invadir
Durante
más de 38 años de vida profesional, he tenido la fortuna de ocupar cargos de
alta dirección, ser parte de juntas directivas, enseñar en universidades y
trabajar con cientos de equipos humanos. Hace 7 años decidí crear mi empresa,
no por necesidad, sino por pasión. Quería aportar desde otro lugar: el acompañamiento, la asesoría, el
servicio con un propósito real:
“Brindar tranquilidad y felicidad a los emprendedores y empresarios…”
Hoy,
esa pasión me ha llevado a recorrer muchas organizaciones, con sus retos,
ilusiones y también… con sus bloqueos. Porque si bien muchos empresarios y
líderes dicen querer mejorar, no
siempre es lo que realmente sienten por dentro ni están dispuestos a hacer. No, cuando el cambio implica mirar hacia
adentro. No cuando la incomodidad es parte del proceso. No cuando requiere
desaprender. No cuando debe cambiar de paradigmas. No cuando debe aceptar que
un externo tiene soluciones. No cuando se requiere de esfuerzo. No cuando te
domina el ego.
Y
entonces, el asesor que llegó para sumar, termina convertido en el blanco de
críticas, silencios y resistencias.
1: Cuando el ego decide quién
tiene la razón
Me
ha pasado más de una vez. Me llaman para apoyar un proyecto. Me recibe la
gerencia, me recibe bien. Me habla de transformación, de innovación, de querer
“hacer las cosas bien”. ¿Pero y dónde están los responsables de liderar el
proceso? ¿Los que conocen el proceso?, Los responsables de ejecutar el proceso?
Al
poco tiempo, aparece la barrera invisible: el ego organizacional.
Me
ven como el “externo, el intruso”, el que no conoce la industria, el que “no
entiende cómo se hacen las cosas aquí”.
Y
claro, no soy técnico de planta; y menos de todas las plantas de todas las
industrias. No pretendo reemplazar al operario, ni al director de planta, ni al
supervisor. Yo no llego con
soluciones prediseñadas. Llego con conocimiento y experiencia de aplicar un
modelo, un proceso y una metodología con estructura. Con herramientas para
construir juntos en un proceso de cocreación.
Pero…
¿qué pasa cuando esa construcción no es bienvenida?
¿Qué
ocurre cuando los mismos líderes no quieren participar, opinar ni comprometerse,
y luego critican al asesor por no "entender el proceso"?
¿Será
que no lo entiendo… o que no me lo quieren mostrar?
Porque
para acompañar se necesita algo básico: diálogo honesto y bidireccional. Y si lo que hay es silencio, evasión o
actitudes defensivas, la asesoría se convierte en una batalla silenciosa.
2: El proyecto comienza mal…
desde la decisión
Muchas
veces, la decisión de participar en un proyecto de acompañamiento se toma en la
alta dirección, sin consultar a los verdaderos responsables del área y en ese
momento, del resultado del proyecto.
👉 A los líderes les informan que ahora “tienen que trabajar con
un asesor”.
👉 Se enteran de que “ya eligieron quién los va a acompañar”.
👉 Les llega como una orden, no como una oportunidad.
Y
ahí comienza el problema: el
proyecto arranca herido.
Porque
no hubo sensibilización, ni contexto, ni sentido de propósito compartido. Los
líderes se sienten vulnerados. Les pisan el ego. Asumen que el asesor viene a
evaluarlos, a exponerlos, a criticarlos.
Y
entonces aparece la resistencia disimulada y pasivo-agresiva:
·
Participan
poco.
·
Dicen
que todo está claro, aunque no lo esté.
·
Entregan
herramientas mal diligenciadas.
·
Desacreditan
sutilmente la metodología.
·
Se
alinean entre ellos… pero para defenderse, no para construir.
3: El acompañamiento no es magia
(y el asesor no es un empleado)
Un
error común que he visto es este:
Se cree que el asesor
es una especie de mago, de salvador. Un mago que viene a resolverlo todo él solo,
por sí mismo. La asesoría es de medios, más no de resultados porque el asesor
ni toma decisiones ni maneja recursos.
Cuando
las cosas no avanzan, dicen: “el asesor no sirvió”.
Pero no se preguntan:
👉
¿Participamos activamente?
👉 ¿Dimos información completa y precisa?
👉 ¿Estuvimos realmente abiertos al cambio?
👉 ¿Fuimos realmente proactivos y propositivos con el proceso?
Porque
el asesor acompaña, pero no
reemplaza la gestión de la empresa.
Y si los líderes entregan a medias, si asisten solo por cumplir, si responden
“sí” a todo para evitar comprometerse… el proceso fracasa.
Y
cuando fracasa, el
culpable siempre es el de afuera.
Nunca es el que saboteó silencioso desde adentro.
4: Frases que matan la mejora
He
escuchado muchas frases que son síntomas del verdadero problema:
·
“Eso
ya se intentó.”
·
“Aquí
siempre se ha hecho así.”
·
“Eso
no es posible.”
·
“Eso
no aplica para nosotros.”
·
“Eso
lo impusieron, nosotros no lo pedimos.”
Todas
son formas diferentes de decir: “no
quiero cambiar.”
La
resistencia no siempre grita. A veces solo dice “sí”, pero hace “no”.
Y
mientras tanto, el asesor lucha con la doble carga:
👉
Intentar avanzar con herramientas débiles.
👉 Defender su valor frente a quienes solo buscan culpables.
Epílogo: No vine a complacer,
vine a construir
En
muchos de estos procesos, a pesar de mi experiencia, del compromiso genuino y
de la disposición total a adaptarme, termino siendo el señalado; porque para algunas empresas, la verdad incomoda más que el fracaso.
Pero
yo no vine a complacer; no vine de comité de aplausos.
Vine a construir.
Y
construir implica confrontar realidades, no taparlas.
¿Tengo
que conocer todos los procesos al detalle para aportar? No.
Lo
que necesito es que ustedes me permitan conocerlos. Que me los muestren. Que me
ayuden a entender, a construir sobre su experiencia y mi metodología; que me
permitan validar que lo fundamental está hecho.
Porque
yo no traigo una solución mágica.
Traigo una estructura para que la solución nazca desde adentro.
Pero si no hay voluntad, si hay miedo a la exposición, si todo se oculta detrás
de la falsa camaradería que solo sirve para cubrirse entre compañeros… el problema no es el asesor.
Cierre: El verdadero cambio no se
impone, se co-crea
Hoy
dejo esta reflexión a los gerentes, líderes, empresarios, extensionistas,
asesores, docentes y consultores que viven lo mismo:
👉 El acompañamiento solo es posible si hay humildad
organizacional.
👉 El ego colectivo es más letal que la inexperiencia técnica.
👉 El asesor no está para reemplazar, sino para potenciar.
👉 Y el verdadero cambio no se impone. Se co-crea.
Si
en tu empresa han pasado por algo así, te invito a preguntarte:
·
¿Estamos
dispuestos a escucharnos de verdad?
·
¿Somos
humildes al recibir acompañamiento?
·
¿Valoramos
la mirada externa o solo la usamos como escudo?
✅ 10 recomendaciones para emprendedores y empresarios antes de iniciar un
proceso de acompañamiento
1. Cuenta el
“para qué” antes que el “qué”
Antes de hablar de reuniones, diagnósticos o tareas, cuéntale a tu equipo por
qué decidiste iniciar este proceso y para qué lo haces. Las personas
se conectan con un propósito, no con un cronograma.
2. Involucra a
tu equipo desde el primer momento.
No les avises a última hora. Invítalos a ser parte de la decisión.
Pídeles su opinión, su visión. Así sienten que el proceso es con ellos, que
hacen parte del proceso y no es contra ellos.
3. Aclara que
esto no es una cacería de errores.
Explícales que el asesor no viene a juzgar, a castigar ni a buscar culpables. Viene
a sumar, a ayudar, a aportar. Lo importante no es lo que está mal, sino lo
que podemos mejorar.
4. Construye
confianza, no miedo.
Hazles saber que pueden hablar con libertad. Que sus ideas son bienvenidas. Que
equivocarse es parte del camino. Sin confianza, no hay cambio verdadero.
5. Sé ejemplo
de apertura.
Si tú como líder muestras humildad para ser asesorado, tu equipo lo replicará.
Si tú te cierras, ellos también. El cambio cultural empieza por arriba.
6. Comunica
con transparencia y con frecuencia.
Mantén al equipo informado. No solo una vez. Diles cómo va el proceso, qué
sigue, qué se ha logrado. Que no se enteren por rumores ni correos
impersonales.
7. Celebra los
avances, aunque sean pequeños.
Un cambio de actitud, una mejora en una herramienta, una participación más
activa… todo cuenta. Reconoce en voz alta lo que está funcionando.
8. Dale valor
al asesor delante del equipo.
Preséntalo como un aliado, no como un auditor ni como un vigilante. Tu
actitud hacia el asesor marcará la de tu equipo. Si tú lo respetas, ellos
también lo harán.
9. Escucha
antes de exigir.
Permite que los líderes y colaboradores expresen sus temores, dudas y
expectativas. Escuchar es clave para construir compromiso.
10. Acompaña el proceso, no lo delegues del todo
El asesor no está para “hacerte
el trabajo”, está para ayudarte a pensar mejor, a estructurar con más
claridad y a ejecutar con propósito. Si como líder te haces a un lado, el
proceso pierde fuerza. El compromiso comienza por ti.
💬 Reflexión final:
El
acompañamiento no funciona por decreto. Funciona con voluntad, humildad y
coherencia.
Si tú, como emprendedor o empresario, das el primer paso bien dado, tu equipo
caminará contigo… no detrás, no a la fuerza, sino a tu lado.
🗣️ ¿Y
tú? ¿Qué opinas de esto?
¿Te ha tocado acompañar sin ser bienvenido?
Te
leo en los comentarios. Porque esto no es una queja, es un espejo.
Uno que muchos evitan… pero que todos necesitamos mirar.
Víctor Hugo López Arias
CEO-Founder A.E.I. Group SAS.

