¡NO MAS LIDERAZGO
DISFRADO!
La abrupta, y valga decir, mal planeada y mal negociada, llegada de la
globalización a Colombia, trajo consigo al mundo de los negocios cambios muy
importantes; es así que, a partir de determinado momento, las compañías se
vieron obligadas a comenzar a realizar grandes e importantes cambios con
inversiones en lo que a recursos se refiere, siempre buscando estar en la mejor
posición para enfrentar el reto y sacar provecho de las oportunidades que
brinda la globalización.
Compraron de todo, implementaron nuevas
herramientas y conceptos gerenciales; terminando así de recorrerlas todas desde
Taylor, pasando por Calidad total, Kaizen, Empowerment, Downsizing,
Coaching, Reingeniería, Inteligencia Emocional y otras tantas como a seminarios
asiste el gerente; como si fuera una moda,
que además de traída de otra cultura y con llegada retrasada, cambia
rápidamente llevándonos a carecer de identidad gerencial en
las empresas. Así y todo, hablamos de cultura organizacional.
No es mi estilo seguir complicando las
teorías y conceptos gerenciales con términos cuya acepción puede no ser la
misma, con uso de palabras gringo-paisas que solo logran la confusión en la
gente (¿será por esto que cada vez más, los libros tienen que incluir
glosarios?) y el objetivo del autor que es sonar interesante. Intentaré ser lo
más simple posible (no es tarea fácil) y lo haré con base en unos interrogantes
que he recibido en mi labor por más de 15 años como asesor de
empresas en crisis. (Tema que trataré en una próxima oportunidad) y que hace la
lectura mas didáctica y amena.
“La simplicidad es la máxima
sofisticación”
(Libro el Poder de lo Simple de Jack Trout)
“La gente con la mente más clara y
preparada es la más simple”
(Jack Welch Presidente de G.M.)
Surgen, entonces, dos primeras preguntas como punto
de partida; preguntas trascendentales para el éxito de la empresa y que debe
resolver el gerente:
·
¿Y quién va a
manejar esos recursos que compramos?
·
¿Y quién va a
liderar esas personas?
·
Cuando surgen ese par de preguntas, y al intentar
resolverlas, vemos como los colaboradores juegan un papel preponderante en el
éxito o fracaso de la empresa, que aunque siempre lo hemos sabido, poco hemos
hecho al respecto. No basta con saberlo, no es suficiente decirlo, hay que
hacerlo, hay que mostrarlo con hechos de AMOR,
desde la concepción de amar como verbo (comportamiento) y no sustantivo
(sentimiento); donde “obras son amores y no buenas
razones”.
·
¿Y quién está
dispuesto a esto?
·
¿Donde está el
LÍDER?
¡Oh¡ sorpresa, se nos olvidó comprar lideres?
·
¿Y que son líderes?
Las personas que voluntariamente ejercen
el liderazgo.
·
¿Entonces como se
define el liderazgo?
A partir de considerar el liderazgo, como: el arte de influir en las
personas para que realicen su labor de manera voluntaria,
con entusiasmo, con pasión y en
procura de objetivos en común; vamos a
centrarnos en porque son escasos los líderes integrales, los líderes
verdaderos.
Comencemos por entender que un arte es una destreza que cualquiera puede
desarrollar; siempre y cuando tenga voluntad; y para tener voluntad se requiere
de un inmenso deseo; y la capacidad de influir está en directa proporción a la autoridad
que se tenga. Es frecuente usar indistintamente los términos poder y autoridad, lo que es un error conceptual muy
grave.
·
¿Entonces, cual es
la diferencia entre poder y autoridad?
El poder lo podemos
interpretar como la capacidad de forzar el comportamiento de los demás.
Es claro entonces, que el poder es la capacidad de
forzar a alguien, para que haga nuestra voluntad, aunque preferiría no hacerla,
debido a nuestra posición o disponibilidad de fuerzas que nos hayan dado. El
poder es circunstancial y mediático; se puede comprar y vender; por lo tanto,
es efímero y ejercerlo no requiere de inteligencia ni valor.
La autoridad la interpretamos
como el arte de influenciar a los demás.
La autoridad es el arte (destrezas) de conseguir
que la gente haga voluntariamente lo que uno quiere porque lo ha concertado con
el grupo, debido a su influencia personal; lo que llevará al equipo de trabajo
a hacerlo con gusto, con agrado, con compromiso y voluntariamente. Ejercer el
arte de la autoridad, requiere de mucho valor, requiere de lo que se es como
persona para practicar permanentemente el verbo amar.
Es indispensable tener presente, que el poder y la
autoridad, en la práctica del ejercicio de ejercer el liderazgo, no son
excluyentes, ambas se requieren y es destreza del líder saber en que momento,
en que situación y en con quién ejercer el poder.
Continuemos entonces, dando claridad a lo que
pretendemos.
·
¿De que está hecho
un líder?
De un sinnúmero de atributos personales que lo
identifican a él como persona; pero todos enmarcados en el amar y en servir; porque no podemos olvidar
ni por un instante que dentro de una empresa, lideramos es a personas, seres
emocionales y pensantes; llenos de deseos, necesidades y expectativas lo que
debe llevar a un liderazgo basado en la autoridad, como eje principal, y no en
el poder.
“Solo tiene vocación y acciones para
servir a los demás, quién verdaderamente ama”
Es el reto mas grande del líder, hacer sentir a
cada uno de los integrantes del grupo, que están protegidos, y que esta para
ayudarles, que está a su servicio; para facilitarles los medios necesarios para
que cada uno satisfaga plenamente sus necesidades; no sus deseos; y así, lograr
la motivación necesaria para obtener de manera eficiente los objetivos. (No me refiero a los objetivos
particulares de la empresa; también los de sus colaboradores)
“El líder debe ser consciente y responsable
de que solo es el medio, es la herramienta a través de la cual todo su equipo
debe lograr la satisfacción plena a sus necesidades.”
Con el tiempo, hemos llegado a la conclusión que
las organizaciones se gerencian mejor con la capacidad de influir que
con el derecho de influir sobre los demás para lograr que
la gente haga la tarea eficientemente; y sobre todo, con gusto, con pasión y
con amor.
Por lo anterior, no podemos olvidar que el líder
está para lograr resultados positivos para la empresa y él debe moverse entre
la técnica y las relaciones personales, y no es fácil; no puede permitir que la
balanza se incline para un lado, pues siempre será en detrimento del otro. Aquí
abordamos al líder en su integridad personal.
En la actualidad encontramos en su mayoría personas
que dicen llamarse líderes con la balanza siempre inclinada a la técnica y
ejerciendo el poder. Me atrevería a decir que más fácil se logra la técnica con
una relación personal transparente y justa, enmarcada siempre en el servir y
amar, que en una situación contraria.
El malestar de la gente, la desmotivación, la falta
de compromiso y por ende, resultados no muy buenos para la empresa; son la
conclusión lógica a unas relaciones personales deterioradas y que se originan
en la falta de liderazgo; de un liderazgo al SERVICIO de las personas; y solo
SIRVE quién verdaderamente AMA y quién está decidido a poner en primer plano la
felicidad y los resultados de la gente por encima de su ego e intereses
particulares.
Es evidente que en Colombia estamos atravesando una
profunda crisis en todos los ámbitos; personal, familiar, económico, político y
social; y todo por la carencia de verdaderos líderes; de personas con la
suficientes valores y sobre todo, con la capacidad de despojarse de su ego y
dedicarse a SERVIR con AMOR y sin intereses mezquinos.
Víctor Hugo López Arias
CEO-Founder A.E.I. Group SAS.
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